Clases anacrónicas, la comunicación en las ciencias sociales y la carrera en los medios. Fastidios.

Resulta que está lo que hay que leer y está lo que quiero leer… lo que hay que leer es la materia obligatoria que ya empecé a cursar dos veces, esta es la tercera, y que logró expulsarme (la culpa es de ella, maldita) de sus clases en dos oportunidades. Última y vergonzosa materia que me queda por cursar. El viejito que se empecina en seguir usando “oligarquía” como noción para referirse a cierto sector socio-económico del país se hace difícil de leer cuando hace separaciones del tipo: social-cultural-económico.. donde cultural es sólo lo cultural… Y entonces uno piensa en las falencias que tienen los historiadores y sociólogos que dan esta materia y se siente un poco soez, egocéntrico, idiota, soberbio, pero con razón.
Y también un tanto impotente y desganado, luego de unos tres o cuatro segundos en los que se enoja y pretende que consideren procesos de identificación, disputas simbólicas, etc.
Mi profesor del práctico desafía a sus alumnos (entre los que no me encuentro) a nombrar cualquier conflicto existente para que él lo explique a través de su cuadrito, que transcribo desde el pizarrón:
“El sistema productivo para producir Bienes (Bi), debe movilizar determinados factores, estos son:
El capital (C)
La tierra (T)
El trabajo (W)
Cada uno de estos tiene su correlato, su resultado, consecuencia, etc.
C -> Beneficio (B)
T -> Renta (R)
W -> Salario (S)
Y es así como el conflicto por los excedentes de la producción agrícola-ganadera se explica por una pugna por la apropiación de la Renta (hasta acá mas o menos, pero). Y la corrupción es querer reducir el tiempo que es necesario para lograr el Beneficio.”
Demasiado texto, escuchate esta: Everybody here is a cloud – Cloud Cult
Algo que se inicia como un fastidio, que hace que permanezca 20 minutos en la clase y me vaya con cara de culposo, puede ser interesante para pensar las especificidades de la disciplina comunicacional y su cambiante colocación en la relación de fuerzas con otras ciencias de las ciencias sociales. No tengo conocimientos ni datos como para hacer un análisis serio de la cuestión, sin embargo hay algunas pistas que parecieran indicar una creciente autonomización de la disciplina en el interior de las ciencias sociales (algo que no es nuevo). Pero sobre todo, creo, una tendencia a la incorporación de reflexiones en torno a lo discursivo en muchas otras disciplinas (a partir de la teoría que sea, no importa)[1]. Por ejemplo: a nivel secundario la orientación en comunicación viene ganando terreno y los docentes que comenzaron siendo profesores de Lengua y Literatura adaptados a los nuevos tiempos (y muchos de los cuales terminaban sólo cambiando el dispositivo al que se dedicaban: mismas actividades de la lectura de lo escrito para otros dispositivos, con su consecuente transposición de supuestos teóricos de la lingüística), ahora esos espacios están siendo ocupados por graduados de las carreras de comunicación. Sin mencionar la participación de estos en la creación de los programas y en la redacción de los manuales escolares de dichas orientaciones.
Por otro lado, la carrera y aquellos que ocupan puestos en la administración y docencia (que forma “neutral de referirme a los rectores, directores de carreras, titulares de cátedras, etc.) de la carrera han tomado un protagonismo impensable por mi hasta hace un mes, a partir de su participación como actores de una discusión -por cierto despareja- entre los documentos sacados por la Facultad, las notas que los progres Página/12 o Crítica les publica, y los medios masivos de comunicación (en especial el Grupo Clarín [2] y el diario La Nación) y el gobierno nacional, respecto del relanzamiento del Observatorio. No sé si culpar a los medios masivos o suponer que la carrera podria tener una mejor política comunicacional (ambas más bien, pero un poquito más la primera), pero el protagonismo de los representantes de la Facultad ha sido sesgada, limitada, despareja. La cuestión de los medios ha tomado protagonismo y por varias razones (entre ellas no tener medios de comunicación que ofrezcan alternativas a los grandes grupos oligopólicos, o que la radio de la uba este escondida por ahi en el dial, con una programación ni siquiera concursada aunque ahora se este revirtiendo algo de eso. Ambos problemas, que son uno sólo, están íntimamente ligados al presupuesto) la Facultad de Ciencias Sociales, la Carrera Ciencias de la Comunicación no se ha posicionado públicamente con la voz de autoridad que debería tener. Por más que sepamos que no hay objetividad, que la ciencia es el discurso que tiene valor de verdad y no aquello que es la verdad por definición, etc., etc., el discurso de la Facultad no hizo mucho hincapié en definirse así misma como el lugar más propicio posible donde generar reflexiones sobre los medios de comunicación. Este breve comentario sólo porque me aburre un poco criticar todas las barbaridades que se dijeron en los medios, las nauseabundas (palabra que remite -nada remite- a apasionamiento, no racionalización, subjetividad y no objetividad, ay ay) notas de La Nación o Clarín o las declaraciones de Bonelli y Silvestre sobre las que ya hay criticas en todos lados, incluso ya dije algo en la nota 2.
Bueno me fui de tema. Quería decir, aunque más no sea por decirlo simplemente, que no tengo ganas de leer lo que tengo que leer y que lo tengo a Nietzsche, a Foucault y a Freud esperando…
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Notas.
[1] También es un problema hablar de esto como si las ciencias de la comunicación tuvieran un objeto de estudio delimitado y tan asible como otras ciencias. Todo un problema al que se dedica el primer cuatrimestre de Comunicación III, y que no cursé, así que me vuelvo a callar.
[2] Silvestre y Bonelli utilizaron toda la batahola (nada que ver con los humanistas) de argumentos liberales trillados posibles, por ejemplo: defendieron la idea de que la argentina cuenta con una gran libertad de expresión diciendo que en nueva york existen 2 diarios y en capital federal 11; o que en londres hay un canal de noticias y en capital 4 o 5. Fácilmente desmontables ambos con sólo llamar a mirar quienes son los dueños de esos medios, incluso en Estados Unidos hay más cadenas de noticias que las que dicen y sin embargo pertenecen a tres conglomerados económicos, que aparte son dueños de las grandes empresas de servicios en internet, diarios, radios, etc. Bueno, no me quería meter con el tema superficialmente pero me metí, así que la corto acá.
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